miércoles, 18 de enero de 2017

Diario de Hiroshima ( ヒロシマ日記)



Es el diario del   médico japonés Michihiko Hachiya  que sobrevivió al bombardeo de Hiroshima  en 1945. Fue Director del Hospital Hiroshima, vivía con su mujer  cerca del hospital, a una milla del centro de la explosión. Ante la insistencia de los amigos, el doctor Hachiya publicó su diario en una revista médica (Teishin Igaku) ​​que circuló entre los miembros médicos de los servicios de comunicación japoneses. Este llamo  a la atención de Warner Wells, un médico estadounidense que trabajaba en Japón en 1950 como consultor quirúrgico de la Comisión de siniestros de la bomba atómica”. Fue el Dr. Wells, quien convenció  al  Dr. Hachiya,  que lo publicará en 1955, bajo el nombre de Diarios de  Hiroshima.
Michihiko Hachiya y su mujer.
El diario de Hachiya cubre el período desde el 6 de agosto al 30 de septiembre de 1945. Él describió los efectos de la bomba atómica  desde  su primer destello en la madrugada mientras descansaba de su turno de noche en el hospital. La fuerza de la explosión le quitó toda la ropa de su cuerpo, pero él y su esposa sobrevivieron, sin embargo ambos recibieron quemaduras graves a sus cuerpos pero tuvo que regresar al hospital  y a pesar de estar enfermo y totalmente desbordado tratando de ayudar a las numerosas víctimas, encontró tiempo para recoger en este diario sus impresiones e inquietudes. Conmovedoras en su precisión, humildad, compasión y coraje, sus notas constituyen el mejor testimonio para entender cómo vivió el pueblo japonés las semanas que siguieron a la tragedia.

“En este Diario, casi cada página invita a la reflexión. De él se aprende más que de cualquier descripción posterior, pues uno comparte, desde el principio, el carácter misterioso de lo sucedido: todo es absolutamente inexplicable. En medio de su propio sufrimiento, entre cientos de muertos y heridos, el autor intenta reconstruir paso a paso la situación; sus sospechas cambian a medida que se entera de nuevas cosas y que éstas van convirtiéndose en teorías que exigen ser comprobadas. No hay una sola línea falsa en este Diario, tampoco ninguna vanidad que no esté basada en la vergüenza. Si tuviera algún sentido averiguar qué forma de literatura es hoy en día indispensable, indispensable  para una persona que sepa y tenga los ojos bien abiertos, tendría que decir: ésta.” 

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