miércoles, 8 de marzo de 2017

El segundo sexo (Le Deuxième Sexe)


Es una ensayo  existencialista y feminista, publicado en 1949 por la  escritora, profesora y filósofa francesa, Simone de Beauvoir  que escribió el libro en unos 14 meses cuando tenía 38 años y publicado cuando tenia 41 años.  Lo publicó en dos volúmenes y algunos capítulos aparecieron por primera vez en la revista  Les temps modernes, se considera como una gran obra de filosofía. Uno de sus libros más conocidos de la autora, versa sobre el  tratamiento de las mujeres a través de la historia y se considera a menudo como una obra importante de la filosofía feminista y el punto de partida del feminismo de la segunda ola (es un período de actividad y pensamiento feminista que comenzó a principios de los años sesenta en los Estados Unidos y, finalmente, se extendió por todo el mundo).

El ángulo de ataque elegido por Simone de Beauvoir es la del existencialismo. Por lo tanto, su ensayo no es una simple declaración sobre la situación de las mujeres después de la Segunda Guerra Mundial; se trata de un trabajo de contenido filosófico, lleno de referencias literarias, históricas, sociológicas, biológicas y médicas. El segundo sexo se divide en dos volúmenes, respectivamente, compuestas de tres y cuatro partes respectivamente: TOMO I. Introducción / Primera parte: "El destino" / Parte dos: "Historia" / Tercera parte: "Mitos" Tomo II. Introducción / Primera parte: "Formación" / Parte dos: "Situación" / Tercera parte: "Pruebas" / Parte Cuatro: "Hacia la liberación" / Conclusión El ensayo está dedicado a Jacques-Laurent Bost (
Escritor, guionista, traductor y periodista francés, alumno y amigo de Jean-Paul Sartre).
Los dos volúmenes están precedidos por  dos epígrafes. En el primer volumen son de Pitágoras y de Poullain de la Barre, los del segundo de Kierkegaard y Sartre.


La teoría principal que sostiene Beauvoir es que "la mujer", o más exactamente lo que entendemos por mujer (coqueta, cariñosa, etc.) es un producto cultural que se ha construido socialmente. La mujer se ha definido a lo largo de la historia siempre respecto a algo: como madre, esposa, hija, hermana... Así pues, la principal tarea de la mujer es reconquistar su propia identidad específica y desde sus propios criterios. Muchas de las características que presentan las mujeres no les vienen dadas de su genética, sino de cómo han sido educadas y socializadas. La frase que resume esta teoría es muy célebre: "No se nace mujer: llega una a serlo". Tras escribir este ensayo y recibir multitud de cartas escritas por mujeres diciendo que ahora comprendían mejor sus vidas, la filósofa se dio cuenta de que hacía falta un cambio social y político, por lo que se hizo feminista. Ella dijo que los dos grandes hechos que permiten a las mujeres para emanciparse son los métodos anticonceptivos y el acceso al mundo del trabajo.

Lo que la autora quiere dejar bien puntualizado es el rol inferiorizado que la mujer ha cumplido históricamente. Sea en el amplio marco de la comunidad global, o en el más estrecho de la vida familiar. Se busca señalar que a lo largo de los tiempos los hombres han procurado regir solos el mundo, abandonando a la mujer a la tentación de consagrarse por completo a los quehaceres de la vida matrimonial y al cuidado de los hijos. Esta situación se pudo sostener por una creencia: la internalización femenina de la propia incapacidad. Y la otra: la creencia de que quedarse soltera la habría de poner en riesgos económicos o sociales. A este respecto, toda la comunidad en los diversos momentos de la historia ha reafirmado la inferioridad femenina y la necesidad de que tener una familia y un marido contribuirían a completar su ser "carenciado".

El matrimonio y los hijos son obra de hombres y mujeres, pero en conjunto son tareas que siempre han comportado mayores responsabilidades para ellas que para los hombres. Tal rol las ha atado y les ha impedido pensar en una realización fuera del hogar. La responsabilidad de esta situación histórica de hecho no es sólo de las mujeres. Los dos sexos han contribuido para que se sostuviera. Y así como las mujeres no deberían abandonar sus cometidos específicos y propios, los hombres deberían comprender que deberían restarse de la presión expresa o implícita para que lo hiciese. Categóricamente se establece, y no está de más remarcarlo, que en un mundo de iguales, ambos sexos se beneficiarían. Sólo tal igualdad y la liberación posibilitarán papeles social y político de mayor envergadura, de la mujer.

Desde su lanzamiento en 1949, El segundo sexo tuvo una gran repercusión: se traduce inmediatamente a varios idiomas, molestó a muchos lectores y despertó fuertes reacciones, en su mayoría hostiles. En Francia, las opiniones negativas fueron en su mayoría católicas y comunistas. Muchos países católicos lo rechazaron: la España de Franco lo censuro (la primera traducción al español fue en 1962, procedente de Argentina) y el vaticano lo incluyo en su lista de libros prohibidos. Actualmente El segundo sexo ha vendido millones de copias en todo el mundo, traducido a diversos  idiomas. Se mantiene como referencia de la filosofía feminista.


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