miércoles, 9 de mayo de 2018

Como agua para Chocolate


Es una novela publicada en 1989 de la novelista, guionista y política mexicana Laura Esquivel, ella emplea el realismo mágico para combinar lo sobrenatural con lo ordinario a lo largo de la novela. El título completo de la obra es Como agua para Chocolate: una novela en entregas mensuales con recetas, romances y remedios caseros. El título es una expresión común en algunos países de habla hispana, y significa que alguien está muy enfadado. En algunos países de América Latina, como México, el chocolate caliente no está hecho con leche, sino con agua casi hirviendo. Una interpretación alternativa del dicho es como agua que está lo suficientemente caliente para preparar el chocolate, es un símil para describir un estado de pasión o excitación sexual (es decir, "caliente y listo"). Esto describiría la pasión burbujeante que los protagonistas tienen el uno por el otro a lo largo del libro.

No siempre tenemos a mano los ingredientes de la felicidad. Tita lo había aprendido desde pequeña, cuando crecía en la cocina y se le negaba toda posibilidad de vida propia desde su nacimiento. Pero lo que también aprendió Tita es que los ingredientes no son lo más importante para cocinar un buen plato, sino todo el amor con que seas capaz de hacerlo, pero también se dio cuenta de que sus platos no solo tenían el poder de deslumbrar por sus sabores y texturas. Su tristeza, su alegría, su deseo o su dolor a la hora de prepararlos se contagiaban irremediablemente a todo aquel que los probaba. A través de esta alegoría que vincula con maestría los sentimientos y los elementos culinarios, Laura Esquivel conquistó el parnaso de la literatura, construyendo un relato que se asienta en la tradición del realismo mágico, se recrea en la cultura mexicana y que traspasa todo lo anterior para convertirse en una novela universal, una parte del imaginario colectivo, un clásico.


Los temas principales de la novela son:

el crecimiento personal. Al comienzo de la novela, Tita era una joven sumisa. A medida que la novela avanza, Tita aprende a desobedecer la injusticia de su madre, y poco a poco se vuelve cada vez más experta en expresar su fuego interior a través de diversos medios. Cocinando a través de la iluminación, aprendió a expresar sus sentimientos y a lidiar con su madre.

La Violencia

Mamá Elena a menudo recurre a la violencia cuando obliga a Tita a obedecerla, si, Mamá Elena se encuentra con la más mínima protesta de Tita provoca furiosas diatribas y golpes. Cuando Tita se atreve a enfrentarse a su madre, Mamá Elena le da una paliza. Como Mamá Elena debía protegerse y proteger a su familia de los bandidos y los revolucionarios, su crueldad podía interpretarse como fuerza.




La pasión y la tradición

El amor romántico que se exalta a lo largo de la novela está prohibido por la madre de Tita para imponer ciegamente la tradición de que la hija menor sea la cuidadora de la madre. Sin embargo, la etiqueta tradicional impuesta por Mama Elena se desafía progresivamente a lo largo de la novela. Esto es paralelo al escenario de la Revolución Mexicana creciendo en intensidad. La novela es más paralela a la Revolución  porque durante ella el poder del país estaba en manos de unos pocos elegidos y el pueblo no tenía poder para expresar sus opiniones. Asimismo, Mamá Elena representa a los pocos elegidos que tenían el poder en sus manos, mientras que Tita representa a las personas porque no tenía poder para expresar sus opiniones, pero tenía que obedecer las reglas de su madre.

Rebelión

Tita nace en la cocina, un lugar que presagia su vocación. Debido a la tradición que requiere que la hija menor cuide a su madre, Mamá Elena prohíbe que Tita se enamore, se case o quede embarazada, obligándola a trabajar en la cocina. Cuando se convierte en una mujer joven, parece ajustarse al rol de género que su madre espera; sin embargo se rebela, ideando creativamente una forma en que puede expresar sus sentimientos y emociones reprimidos a través de su cocina. Ella tiene la habilidad mágica de enviar sus deseos y emociones a la comida que prepara y eventualmente se intoxican y enferman. Otro ejemplo de su inclusión de emociones reprimidas en su cocina es cuando la sangre de Tita infecta la salsa de rosas y la cena de codornices que sirve a Pedro, Rosaura y Gertrudis. Rosaura se enferma físicamente mientras Getrudis se excita instantáneamente.


Comida

La comida también es uno de los temas principales en la historia que se ve a lo largo de la historia. Se usa de manera muy creativa para representar los sentimientos y situaciones de los personajes. Debido a la naturaleza mágica de los alimentos tiene efectos literales sobre las personas en términos de infundir las emociones de la cocinera Tita que se transfiere de la comida a los corazones y las mentes de quienes la devoran.



La Novela ha sido traducida numerosos idiomas; ha vendido más de 7 millónes de copias en todo el mundo. En 1992 Laura Esquivel escribió el guion para su adaptación al cine dirigida Alfonso Arrau.  Obtuvo diez Premios Ariel, entre ellos la Mejor Película, y fue nominado para un Globo de Oro a la Mejor Película de Lengua Extranjera. La película se convirtió en la película en español más taquillera que se haya estrenado en los Estados Unidos en ese momento.  La película fue seleccionada como la entrada mexicana para el Oscar a la Mejor Película de Lengua Extranjera, pero no fue aceptada como nominada. En 2016 Laura Esquivel  publico Los diarios de Tita, el diario intimo de la protagonista de Como agua para chocolate y en 2017 publico la continuación bajo el titulo de Mi negro pasado.

¡Vampiros en La Habana!


Es una comedia de terror animada cubana de 1985 dirigida por Juan Padrón que también escribió el guion junto a Ernesto Padrón, siendo su segunda película, la banda sonora fue compuesta e interpretada por Arturo Sandoval (es un trompetista y pianista cubano de jazz. Sandoval ha recibido 9 premios Grammy y ha sido nominado 17 veces, también ha ganado 6 premios Billboard y un premio Emmy.) La película fue producida por Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, Radio Televisión Española y la alemana Durniock Producciones.



Joseph Amadeus von Dracula, conocido como Pepito, es un trompetista en la Habana de la década de 1930 que pasa su tiempo involucrado en complots cuasiterroristas para derrocar al gobierno cubano del dictador, Gerardo Machado. Él no sabe que es un vampiro y  que su tío, Werner Amadeus von Dracula, el hijo del conde Drácula, lo ha estado utilizando como sujeto de prueba para una  pócima revolucionaria, que permite a los vampiros pasear bajo la luz del Sol el “Vampisol”.
La historia refleja la situación política de la isla en aquel momento, al principio nos encontramos con una revolución en contra del dictador Machado, una crítica satírica de Fidel Castro y pone de manifiesto los graves problemas de Cuba, también se trata de un alegato contra el imperialismo y a favor de la liberación de los pueblos. Uno de sus mayores atributos y por lo que se ha convertido en película de culto, es su combinación de cine social y político con cine de ficción, también supuso una gran innovación en el cine de vampiros, no sólo por su formato animado, sino por situar la acción en un lugar tan poco apropiado para ello como es el Caribe.


Ya casi terminado el rodaje de la película el director se dio cuenta que la mayoría de los planos la imagen parpadea (sin motivo), Siguieron filmando con todas las revisiones, chequeos, precauciones, y con el manual de grabación en la mano, pero volvía a parpadear.  Llegaron a pensar que eso era una cosa del Más Allá o la falta de profesionalidad de los cámaras hasta que se descubrió que unas personas que hacían rejas de forma clandestina, se enganchaban al tendido eléctrico del lugar de rodaje para robar la corriente. Cada vez que soldaban, bajaba el voltaje de las luces en las cámaras y provocaban el parpadeo. Al final tuvieron que volver a rodar el 60% de los planos.
Se suponía que el estudio de Animación solo realizaba películas para niños y como Vampiros no lo era tuvieron problemas con la censura cubana, querían que se hicieran dos versiones una sin retoques para el público internacional y otra, muy descafeinada, para los cubanos y Juan Padrón les contesto “haré una sola película, si los extranjeros podían ver tetas animadas, también los cubanos”. Finalmente consiguió que la película tuviera una sola versión, pero que se archivaría para Cuba durante un tiempo indefinido. Finalmente se estrenó y rompió récord de taquilla en la primera semana de exhibición en La Habana.


Arturo Sandoval se involucró muchísimo en el rodaje. Utilizo tres trompetas diferentes para las grabaciones y, para la escena de la bañadera, introdujo una de las trompetas en un cubo de agua y sopló muerto de risa.
 
En 2009, ocupó el puesto número 50 en la primera encuesta mundial sobre los 100 mejores títulos del cine iberoamericano, además fue la única película animada de la lista. La película ganó la medalla George Brassans del Festival Cinematográfico de la Casa de la Cultura de Laognan en Francia, el tercer Premio Coral en el VII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana y a sido seleccionada entre las 30 mejores películas de animación por el Consejo Cultural del Instituto de Cine en el año 1989. Una secuela de la película, llamada Más vampiros en La Habana fue estrenada en 2003. La película forma parte de colección del MOMA de Nueva York. En La Habana hay un Bar Pepito’s, donde disponen de un coctel llamado Vampisol y el local está decorado cono algunas escenas de la película.