miércoles, 24 de junio de 2020

El extraño que llevamos dentro (Der Fremde in uns)


Subtitulado "El origen del odio y la violencia en las personas y las sociedades" es un ensayo del escritor, psicólogo y psicoanalista alemán suizo Arno Gruen publicado por primera vez en 2001, como el resto de su obra gira entorno a los temas básicos de su pensamiento, que se refieren al desarrollo del yo basado en el concepto de autonomía de Erik Erikson ( Fue un psicoanalista germano - estadounidense y representante de la psicología del ego psicoanalítico. Es considerado un neo-freudiano. Se hizo conocido en particular a través del modelo de desarrollo psicosocial propio). Una idea central aquí es la contradicción postulada entre autonomía e identificación en el desarrollo de la identidad.


En esta obra el autor desafía la suposición popularizada por Sigmund Freud de que los humanos tenemos una tendencia innata hacia la violencia y la destrucción. Gruen arguye que en la raíz de ese mal se encuentra el odio a uno mismo, una rabia que se origina en una autotraición que comienza en la infancia, cuando la autonomía del yo se rinde a cambio del «amor» de quienes ejercen poder sobre nosotros. Amor o poder: estos son los polos opuestos de una elección que todos los niños se ven obligados a hacer, desde muy temprano en la vida, en un drama que influye de manera profunda y duradera en la formación de la personalidad. El autor rastrea este patrón de adaptación excesiva y de rebelión latente a través de diversos fenómenos sociológicos y psicológicos, especialmente en su más trágica manifestación histórica: el nazismo. Sin embargo, este proceso que nos conduce a renunciar a un verdadero yo autónomo y que nos deshumaniza impregna también nuestras sociedades contemporáneas.

Gruen describe cómo los rechazos de los padres en la primera infancia pueden conducir a una identidad poco desarrollada. El vacío interno resultante a menudo se ve compensado por la inclinación a seguir personas o ideologías fuertes, o incluso por una cosmovisión simple y polarizadora que identifica a un enemigo como la causa de todos (o al menos los más importantes) problemas. Gruen confirma este patrón básico con casos de su propia práctica, así como casos históricos. Además de los delincuentes "normales", también dirige a grandes nazis como Göring , Hess , Frank y Hitler .


La perspectiva de Gruen parte de un conflicto entre el afán de ser amado de la niñez y la sumisión al poder parental, una primera adaptación y autotraición que para Gruen conlleva un odio a uno mismo residual y un poso de rebeldía latente que puede ser el germen de diversos odios y violencias posteriores, que en algunos casos, como el de Hitler, analizado en detalle desde los anteojos de la disciplina de la psicología social desde la que trabajó el psicólogo germano, puede evolucionar y escalar hasta las cotas que de sobra conocemos si se dan las circunstancias apropiadas, como un entorno humano afectado por la necesidad de una figura autoritaria en la que delegar sus impulsos deshumanizados. Juzguemos más acertadas o menos las tesis de Gruen en lo que respecta a la influencia de la dicotomía amor poder en la infancia, es innegable que sus conclusiones han sido y están siendo más que probadas en la actualidad: “Hitler desplegaba su papel de víctima en referencia a las supuestas burlas de los judíos dirigidas a sus aspiraciones. Este rasgo de sus discursos permitió a sus oyentes identificarse con él como víctimas y deducir que tenían derecho a vengarse”. El victimismo de determinados sectores de la sociedad y sus representantes políticos ante un sistema que los reprime y que trata de negarles el derecho a sus conquistas puede verse todos los días en televisión. “Es significativo -afirma Gruen- que las autoridades estatales correspondientes siempre minimizan la violencia de la extrema derecha y la consideran «comprensible». A su violencia se le quita importancia considerándola una «pelea»”. No hay duda de que las ideas de Gruen guardan una estrecha relación con la forma en que se dan los hechos en nuestras sociedades. La propuesta del psicólogo para desactivar el odio pasa por un mayor respeto a la maternidad y a sus necesidades y una atención correcta en el periodo de la infancia para que la semilla del odio no eche raíces. 


En 2001 la obra recibió el Premio Hermanos Scholl, otorgado por  La asociación bursátil del comercio de libros alemán y la ciudad de Múnich . El Premio está dotado con 10.000 euros, se otorgará por un libro que "atestigua la independencia intelectual y es capaz de promover la libertad civil, el coraje moral, intelectual y estético, y proporcionar impulsos importantes para el sentido actual de responsabilidad".

Arno Gruen en el medio recibiendo el premio Arno Gruen

No hay comentarios:

Publicar un comentario